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Bebidas azucaradas alteran glucosa y lípidos; causan inflamación

Un equipo suizo halló que un consumo de bajo a moderado de bebidas endulzadas con fructosa o glucosa produce cambios adversos en el metabolismo de la glucosa y los lípidos y en los marcadores de inflamación.

“El mensaje para mí y otros médicos es que realmente subestimamos los efectos adversos de las gaseosas”, dijo el doctor Kaspar Berneis, del Hospital Universitario de Zurich, agregando que no esperaba encontrar esos resultados en hombres jóvenes y saludables.

El equipo de Berneis investigó los efectos de cinco bebidas dulces (con niveles medios y altos de fructosa, gran cantidad de glucosa y sucrosa) en un estudio cruzado sobre 29 voluntarios saludables de entre 20 y 50 años, publicó American Journal of Clinical Nutrition.

La glucosa en ayunas aumentó de un 4 a un 9 por ciento con las intervenciones, mientras que la relación cintura-cadera también creció significativamente con todos los consumos de fructosa.

El porcentaje de grasa corporal fue significativamente más alto en la intervención rica en fructosa, en comparación con la de glucosa (15,7 por ciento comparado con 15,1 por ciento).

En tanto, la circunferencia de la cintura fue bastante mayor con la intervención rica en sucrosa que con la rica en glucosa (82,9 centímetros contra 82,6 centímetros).

El tamaño de las partículas de colesterol LDL disminuyó 0,51 nm con la intervención rica en fructosa y 0,43 nm con la de sucrosa. El consumo de niveles medios y altos de fructosa y de gran cantidad de sucrosa redujo significativamente la subclase I de partículas grandes de LDL.

Los valores de colesterol total, LDL y HDL no cambiaron con las intervenciones utilizadas.

La proteína C reactiva de alta sensibilidad aumentó significativamente con todas las intervenciones (entre un 60 y 109 por ciento). El consumo de altos niveles de fructosa aportó el valor más alto (430,1 ng/L).

Los niveles de leptina aumentaron con el consumo moderado y alto de glucosa, pero no con el resto de las intervenciones. La función hepática no varió con otras acciones.

Los resultados sugieren “que la fructosa tendría un efecto más negativo que la glucosa”, según los autores. “Estas diferencias se deberían, por lo menos en parte, a que, aunque es calóricamente idéntico al consumo de glucosa, el metabolismo de la fructosa varía considerablemente”, agregaron.

Para Berneis, este “es el primer estudio que demuestra una relación causal (y no sólo una asociación) con el consumo de dosis bajas o moderadas de estas bebidas, que proporcionaron apenas el 6,5 por ciento de la energía diaria en forma de gaseosas”.

“Estudios similares habían utilizado fructosa para aportar entre el 25 y el 60 por ciento de las calorías diarias totales correspondientes a los azúcares que proporciona el consumo de 1,7 litros de gaseosa. De modo que es un estudio muy real y demostramos efectos en hombres jóvenes saludables que no esperábamos encontrar”, añadió.

FUENTE: American Journal of Clinical Nutrition, online 15 de junio del 2011.

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