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Un estudio relaciona los refrescos con las tendencias violentas en los adolescentes

Los adolescentes que beben muchos refrescos parecen tender a la violencia, sugiere una investigación reciente.

Pero los autores del estudio reconocen que es probable que los refrescos no sean la causa directa de la agresión.

Aunque hay ciertas probabilidades de que el azúcar y la cafeína de los refrescos con gas contribuyan a la conducta violenta, el estudio muestra una asociación, no causa y efecto. Por ejemplo, el consumo de refrescos podría ser un marcador de mayores tendencias violentas que ya están presentes en el adolescente, o de una mala crianza, apuntaron los investigadores.

“Los refrescos [podrían ser] una señal de advertencia que indique que alguna otra cosa va mal”, señaló la coautora del estudio Sara Solnick, profesora asociada de economía de la Universidad de Vermont, en Burlington.

El estudio aparece en la edición en línea del 24 de octubre de la revista Injury Prevention.

Los investigadores preguntaron a unos 1,900 estudiantes de secundarias públicas de Boston cuántos refrescos que no eran de dieta habían bebido en la última semana. También les preguntaron si llevaban un arma, o si habían sido violentos con un familiar o compañero.

Casi el 43 por ciento de los adolescentes que bebían 14 o más latas de refresco por semana dijeron que habían llevado un arma en algún momento, frente a 23 por ciento de los adolescentes que bebían menos de una lata de refresco por semana.

Los investigadores también vieron una asociación entre los refrescos y las armas incluso cuando los niños bebían menos de 14 latas. Alrededor del 33 por ciento de los adolescentes que bebían entre dos y cuatro latas por semana afirmaron que llevaban un cuchillo o un arma de fuego en algún momento, al igual que 38 por ciento de los adolescentes que bebían de cinco a siete latas de refresco.

Hubo una “relación de dosis” similar en otras medidas de violencia. Alrededor del 27 por ciento de los adolescentes que bebían 14 o más latas de refresco por semana admitieron haber tenido una conducta violenta contra una pareja romántica, frente a 15 por ciento de los que bebían menos de una lata por semana.

Y 59 por ciento de los que bebían 14 o más latas por semana se habían mostrado violentos con sus compañeros, frente a 35 por ciento de los que bebían una lata o menos. Los adolescentes que bebían muchos refrescos también eran más propensos a mostrarse violentos con sus hermanos, con 45 por ciento frente a 25 por ciento de los que bebían pocos refrescos.

Los autores pudieron controlar una variedad de factores, como el sexo, la raza y el uso de tabaco y alcohol, pero no otros factores importantes que podrían afectar las probabilidades de violencia, como la calidad de la crianza y la pobreza. Los que reportaron beber muchos refrescos también eran más propensos a haber usado alcohol o fumado cigarrillos.

Casi el 30 por ciento de los alumnos de decimosegundo curso dijeron que bebían más de cinco latas de refresco por semana.

Es posible que los refrescos en sí expliquen la asociación, dijeron los investigadores. Los adolescentes que beben muchos refrescos podrían tener deficiencias de micronutrientes importantes que se encuentran en alimentos más sanos, según la información de respaldo del estudio, o quizás beban refrescos para combatir la hipoglucemia, que se relaciona con la irritabilidad o la violencia.

Los refrescos también contienen azúcar y cafeína, que pueden afectar la conducta.

Pero los estudios sobre el efecto de la cafeína y el azúcar sobre la conducta no son concluyentes, apuntó otro experto.

“No hay una explicación definitiva que aclare cómo esto podría afectar la conducta, o si en realidad lo hace”, planteó el Dr. Alan Manevitz, psiquiatra del Hospital Lenox Hill en la ciudad de Nueva York.

Otra posibilidad es que “los refrescos podrían mostrar que esa persona no lleva una dieta sana o que no recibe una crianza muy buena”, apuntó Solnick. “Esas cosas tienen que ver con la violencia”.

En el estudio, los autores mencionan la tristemente famosa “defensa Twinkie”, en que el acusado Dan White fue condenado solo por homicidio voluntario en lugar de homicidio por las muertes del supervisor de distrito de la ciudad de San Francisco Harvey Milk y el alcalde George Moscone en 1979.

Los abogados de White argumentaron que el crimen no fue premeditado porque White estaba alterado por el consumo de comida basura y Coca-Cola.

Desde entonces, otros estudios han explorado los posibles efectos de la comida malsana. Un estudio halló una mala salud mental entre los adolescentes noruegos que bebían muchos refrescos. Otro estudio halló tendencias antisociales entre los estudiantes universitarios de EE. UU. que consumían muchos refrescos con gas.

Más Información

La Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. tiene más información sobre la violencia adolescente.

FUENTES: Sara Solnick, Ph.D., associate professor, economics, University of Vermont, Burlington; Alan Manevitz, M.D., family psychiatrist, Lenox Hill Hospital, New York City; Oct. 24, 2011, Injury Prevention, online

Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2011, HealthDay

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