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Aun con el riesgo cardíaco genético más alto, el estilo de vida ayuda

Un nuevo estudio reafirma que el estilo de vida también influye en la población con un nivel de riesgo cardíaco genéticamente elevado.

Los resultados, publicados en American Journal of Cardiology, surgen de un grupo de hombres con por lo menos uno de sus padres con un infarto cardíaco antes de los 55 años.

Eso se considera enfermedad cardíaca “prematura” y los hijos de hombres o mujeres que la padecen tienen alto riesgo de desarrollarla. Esto quiere decir que pueden tener un infarto o desarrollar insuficiencia cardíaca.

Los autores del estudio hallaron que los hombres con antecedentes familiares de infarto prematuro que tenían un estilo de vida más saludable eran menos propensos a desarrollar insuficiencia cardíaca en dos décadas.

Ese estilo de vida incluía no fumar, hacer ejercicio regularmente, tener un peso normal y beber alcohol con moderación.

“Nuestro estudio aporta un incentivo más para cumplir las recomendaciones que permiten reducir el riesgo de tener un infarto”, dijo el autor principal, doctor Owais Khawaja, del Hospital de Brigham y Femenino y de la Facultad de Medicina de Harvard, Boston.

Los infartos son una de las principales causas de insuficiencia cardíaca porque pueden generar un daño permanente del músculo cardíaco. Otras son la hipertensión no controlada o la obstrucción de las arterias. El estilo de vida saludable reduce todo riesgo.

Los resultados surgen de la cohorte del llamado Physicians’ Health Study, un seguimiento a más de 20.000 médicos varones de Estados Unidos desde la década de 1980. Unos 1100 tenían antecedentes familiares de infarto prematuro.

Al inicio del estudio, los hombres informaron sobre el estilo de vida. Se les asignó un puntaje “bueno” si tenían por lo menos tres de cuatro hábitos saludables: hacer ejercicio por lo menos una vez por semana, no fumar, controlar el peso y beber alcohol con moderación.

En 22 años, 190 participantes sufrieron un infarto seguido de insuficiencia cardíaca, incluidos 25 que tenían antecedentes familiares de enfermedad cardíaca precoz.

En ellos, los riesgos eran más altos que en los hombres sin los antecedentes familiares. Pero el estilo de vida saludable reducía esos riesgos: en el grupo con predisposición genética y un estilo de vida “bueno”, se registraron anualmente siete casos de insuficiencia cardíaca por cada 10.000 hombres, comparado con 14 casos por cada 10.000 en aquellos con un estilo de vida “malo”.

Entre los participantes que cuidaban su salud y no tenían antecedentes cardíacos familiares se registraron 3/10.000 casos de infarto seguido de insuficiencia cardíaca por año, comparado con 5-6/10.000 por cada 10.000 entre los hombres sin antecedentes familiares, pero con una calidad de vida poco saludable.

Los resultados sugieren que las personas con predisposición genética a desarrollar enfermedad cardíaca pueden hacer algo para cuidarse. “Aun cuando el perfil genético sea desfavorable”, dijo Khawaja. “Se puede reducir el riesgo con un patrón saludable del estilo de vida”, agregó.

 

FUENTE: American Journal of Cardiology, online 18 de abril del 2012

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